Us vs Cat

Disponible también en español. Por favor, sigue hasta el final de la página.

 

SYNOPSIS:

He is aptly named Maj, his majesty, the cat, and he owns his name as much as he owns his new humans and almost everything else that he fancies in the house.

ENGLISH

I have mentioned before this stray cat that would visit us from times to times and consent to be petted and, occasionally, to drink some milk. It was not obviously male as most male cast are, so for many months we thought of it as a she. A little over ten days ago she came to our front door mewling desperately, when I opened the door to give her milk, I realized she had been attacked by some big animal, possibly a dog, and was so badly injured that I didn’t have the heart to put her in the scorching sun outside. After consulting with AwHus, we took her to the vet were we discovered that she was actually a neutered male cat, and we decided that, since he had no collar or microchip, we might as well keep him; yesterday evening was his first day at home. 

And how did that worked? Well, he was excited to be in our house, seemed to like both of us well enough, and claimed a corner of the couch immediately. He appeared politely disinterested in any of the toys or the cat furniture we had bought to make him feel welcomed, but was fascinated by every bag, box, paper, and pile of non-cat related stuff or furniture he saw, including my home-office chair, from which I unceremoniously evicted him—he finally settled for a decorative basket and throw that were not intended for him anyway but I didn’t mind so much to lose to a pet. Round one for the cat. 

He refused to drink tap water, insisted on trying to drink from the toilet, and when that was not allowed, indignantly accepted to lap only at a bowl of fresh mineral water. He did accept a few cat treats, and later that evening a pinch of catnip made me his favorite person in the whole living-dinning room area. And then, the evening came and it was time to go to bed…

Maj made a scandal during the night and didn’t let us sleep much because he didn’t want to be alone and we didn’t want to let him sleep in our bed. He figured out—or perhaps he already knew?—how to open the doors in the house so we had to lock the pantry and our bedroom, then he kept mewling until AwHus went to sleep in the couch with him. Round two for the cat. 

Maj learned how to take off the body-suit that is supposed to protect his healing wound from rubbing against everything and from catching dust and dirt. He put on a fight when we try to put it back on him, we succeeded but in the process he scratched—just a surface scratch that he now pretends wasn’t any of his doing—my hand. I tapped him softly on the head and scolded him, he cringed and ran from there and since then he refuses to enter our room. Round three is a tie. 

This morning he was all aloof, injured dignity until I fed him, then I became his favorite person—or perhaps his favorite cat’s food dispenser?—again. I am tired, AwHus went to work not looking so chipper himself; Maj is in the couch, well fed and taking a nap as deep and innocent as the sleep of the blessed. Round four for the cat. So far, he is winning. 



Nosotros contra el Gato

 

SYNOPSIS:  

Apropiadamente, su majestad el gato, se llama Maj. Y como un monarca absolutista, él controla a los dos humanos que ahora le pertenecen, así como cualquier otra cosa en la nueva casa que atraiga su real atención. 

ESPAÑOL

En entradas anteriores, yo había mencionado a una gata realenga que venía de vez en cuando a visitarnos y cuando le daba la gana, se dejaba acariciar y bebía un poco de leche, con tal dignidad que uno pensaría que estaba bebiendo champán. 

Por un tiempo no supimos si era gata o gato, por que no era obviamente como los gatos machos suelen ser, así que siempre pensamos que era una ella. Hace un poco más de diez días que llegó maullando desesperadamente al balcón; abrí la puerta, la dejé entrar a la casa, le serví su leche la cual bebió sin la usual dignidad y con una desesperación desacostumbrada para ella. Levantó la cabeza y ahí fue que me di cuenta de que algo le pasaba; tenía un pedazo de piel guindándole del pecho y su cuello era una masa roja de tendones en carne viva. Estaba tan herida, que no tuve corazón para sacarla afuera al calor infernal que ya quemaba las baldosas de la terraza como si fueran parte de un horno de barro. Después de consultar con Lloso, decidimos llevarla al veterinario, donde descubrimos que en realidad no era ella si no él, un gato macho que había sido esterilizado. Como no tenía collar ni microchip, decidimos adoptarlo; ayer fue su primer día en nuestra casa. 

¿Y cómo nos fue con Maj? Bueno, el gato se encontró feliz y muy curioso de estar en casa, al parecer ambos, mi esposo y yo, le caímos bien, por lo cual, immediatamente se trepó al sofá y se apoderó de las esquina que le pareció más cómoda. Unos minutos después, se mostró cordialmente desinteresado en todos los juguetes y el mueble de gato que habíamos comprado para darle la bienvenida, pero demostró una fascinación obsesiva por todas la bolsas, cajas de cartón, pilas de libros, papeles o muebles que vió, incluyendo la silla de mi estudio, de la cual lo saqué sin mucha ceremonia. Finalmente, Maj se antojó de una canasta de mimbre y una sabanita rosa decorativas que no eran para él, pero que fue lo menos que me costó cederle a nuestra nueva mascota.—El primer round es para el gato. 

Vehementemente, nuestro gato se rehusó a beber agua de la pluma del fregadero, hizo varios intentos por beber agua del inodoro y cuando no pudo, se indignó y aceptó únicamente beber agua mineral embotellada. Un poco más tarde aceptó algunas golosinas para gato y una pizca de hierba gatera, que me convirtió en su persona preferida en todo el universo comprendido entre la sala y el comedor. Y entonces, llegó la hora de acostarnos a dormir…

Durante la noche, Maj armó un escándalo que nos mantuvo despiertos por un buen rato, porque él no quería quedarse solo y nosotros nos oponíamos a dejarlo dormir en nuestra cama. El bendito gato descubrió—¿O a lo mejor ya lo sabía?—como abrir las puertas de la casa, de modo que tuvimos que cerar con llave la alacena y nuestra habitación y aún asi siguió maullando hasta que Lloso se dio por vencido y se fue a dormir con él al sofá.—El segundo round también para el gato.

Durante sus primeros días con nosotros, Maj ha tenido que usar un mameluco para proteger la herida de su cuello mientras ésta sana; claro, él se siente ofendido por  los colores que cree que no le quedan bien y ha aprendido a quitarse el dichoso mameluco. Cuando tratamos de volvérselo a poner, peleó exáctamente como el proverbial gato boca arriba y terminó arañándome la mano—fue solamente un arañazo superficial que Maj ahora prentende que no tiene que ver nada con él, pero me molestó bastante. Asi que le palmeteé ligeramente la cabeza y lo regañé por portarse mal, él se encogió y salió corriendo; desde entonces se rehúsa a entrar en nuestro cuarto.—El tercer round es un empate. 

A la mañana siguiente Maj era la encarnación de la indiferencia y la dignidad ofendida hasta que lo alimenté; entonces volví a ser su persona—¿O quizás su máquina de comida de gato?—favorita. En conclusión, yo tengo un cansancio que me dobla las rodillas, Lloso se fue a trabajar con la cara larga y pálida, mientras que Maj está en el sofá, jarto y tomando una siesta tan tranquila y profunda como el sueño de los inocentes.—El cuarto round también es del gato; hasta ahora va ganando.